17 oct. 2017

Materiales manipulables en la clase de matemática: ¿sí o no?


El uso de materiales concretos (manipulables) en el aprendizaje de la matemática puede causar reticencias en quienes lo ven como un obstáculo para el desarrollo del pensamiento abstracto al que, finalmente, la matemática apunta, fundamentalmente porque la validez de sus postulados y teoremas no depende de la comprobación empírica de los mismos, sino de la inserción de un marco formal deductivo...  ¿Qué sentido tiene enseñar matemática usando objetos tangibles, si esa es su forma canónica de presentación? Tiene sentido, y mucho.
Principalmente porque esta forma de presentación del conocimiento matemático oculta todo rastro de su origen. El matemático, en su quehacer, comete errores, elabora hipótesis, realiza inducciones, generalizaciones, etc., y posteriormente, cuando juzga que ha encontrado un resultado digno de ser comunicado, elige, del gran laberinto de sus reflexiones y acciones, aquello que es comunicable y "susceptible de convertirse en un saber nuevo e interesante para los demás" (Brousseau, 1993)

Los medios materiales pueden ser un excelente soporte para estructurar una situación problemática que tenga sentido para el estudiante, lo invite a pensar y lo haga, en definitiva, protagonista de su aprendizaje.



No se trata de que los materiales manipulables sean, por sí solos, la panacea para un aprendizaje efectivo. Es importante tener en cuenta que no se trata sólo de tener buenos materiales, sino de lograr que éstos se conviertan en mediadores de la actividad matemática en los estudiantes. Y un material manipulativo se hace un mediador solo en la medida que éste permita el desarrollo de la actividad matemática del alumno.

El material manipulativo tiene un enorme potencial para el desarrollo de la actividad matemática del alumno, principalmente porque:
  1. Permiten modelizar conceptos e ideas matemáticas y, por tanto, permiten trabajar con ellas, analizar sus propiedades y facilitar el paso hacia la abstracción.
  2. Proporcionan una fuente de actividades matemáticas estimulantes y suficientemente atractivas como para generar interés y estimular la confianza en el propio pensamiento.
  3. Permiten que los alumnos realicen actividades de forma autónoma.
  4. Permiten el trabajo en grupo, lo que posibilita la colaboración, el diálogo y el debate de ideas.